El Candasu, Nuevo Gijón: 3.5 Guatas
Estimados lectores:
Ayer nos dirigimos a una desgarradora pitanza, una vez más. Nustro destino ya era conocido, El Candasu, en Nuevo Gijón, muy cerca del ambulatorio. Una localización a la cual se llega con sencillez y se aparca, al menos en fin de semana con dificultad.
El equipo de alicata tu guata llegaba con ganas de deglutir y había hecho esfuerzos inhumanos para llegar con el estómago cantando la traviatta.
Llegamos con putualidad británica, como siempre lo hacemos cuando se trata de ingerir. Fuimos atendidos con rapidez y excesiva amabilidad por todos y cada uno de los camareros; en un claro intento de agradar a nustro glamuroso equipo. Ya somos conocidos en este mundillo.
Estuvimos esperando a que nos colocaran la mesa, (cosa que no entiendo porque para que reservas y dices el número de jaladores). Durante la espera tuvimos que aspirar el humo de los fumadores empedernidos que llenaban la sala de nicotinos pulmonosos. Una vez ubicados, pronto nuestros organismos se percataron del excesivo calor que reinaba en la sala,una temperatura ambiente poco propicia para poder degustar los buenos productos del Candasu.
El único detalle positivo del lupin (camarero chapas del Candasu) fué el de ponernos el partit de Basket entre España y EEUU. Entre canasta y canasta nos llegó el entrante; unas patatas tres salsas. Las alioli y las picantes no las probé por lo que dejo que las valoren el resto de miembros de nuestro equipo. Las al cabrales me gustaron, no diría espectaculares pero sí les doy buena nota. El pan como suele ser habitual en los jaladores asturianos fué muy decepcionante.
Asfixiados ya por el calor nos llegaron los platos personalizados, con prisas ya que el lupin nos vigilaba de cerca. Jandrao optó por un entrecot sangrante, Sabrina y Anao escalopinaron y Chenao y servidor optaron por el cachopus máximus. Los platos eran muy abundantes, cosa que nos agrada. En todos nos sirvieron una buena ración de patatas y cosas verdes, dicen que se llama ensalada. También había queso, que incluso yo jalé.
Pronto Jandrao empezó a jadear y a sudar como un pollo, estaba gozando con el entrecot, una de las mejores carnazas que probó ultimamente, palabras textuales. Anao tenía hambruna, un apetito que no se saciaba con su buena jala, poco a poco se saciaba con el excesivo calor reinante.
Chenao luchaba por respirar con su cachopo gigante. Yo hacía lo propio. Sabrina no parecía entusismada con su plato, alegaba que quería pero no podía.
Poco a poco los cachopos desaparecían y las guatas asomaban. Las servilletas fueron usadas a modo de toalla ante la atenta mirada del lupin.
Anao pidió su clásico arroz con leche, esta vez requemado. Parece que le gustó y a Jandrao también ya que como no también lo probó. El licor de hierbas que solicitó al amigo Tchin Tchin era repugnante. Tras los cafés pusimos pies en polvorosa y nos piramos con exceso de equipaje.
La abundante y buena comida del Candasu es digna de 4 guatas, pero el calor y el brasas del "lupas" (observa como comes) baja la nota a 3.5 esta vez.
Luego tomamos una copichuela en la Naval (La Calzada) donde la rubia chancligud fué la unica nota agradable del citado lar. Mierda a mansalva en el suelo y una vecina de mesa gafudamente vomitiva. Menos mala que Anao y Jandrao nos amenizaron pinchando música cretácica.
Alicata tu guata Team
Ayer nos dirigimos a una desgarradora pitanza, una vez más. Nustro destino ya era conocido, El Candasu, en Nuevo Gijón, muy cerca del ambulatorio. Una localización a la cual se llega con sencillez y se aparca, al menos en fin de semana con dificultad.
El equipo de alicata tu guata llegaba con ganas de deglutir y había hecho esfuerzos inhumanos para llegar con el estómago cantando la traviatta.
Llegamos con putualidad británica, como siempre lo hacemos cuando se trata de ingerir. Fuimos atendidos con rapidez y excesiva amabilidad por todos y cada uno de los camareros; en un claro intento de agradar a nustro glamuroso equipo. Ya somos conocidos en este mundillo.
Estuvimos esperando a que nos colocaran la mesa, (cosa que no entiendo porque para que reservas y dices el número de jaladores). Durante la espera tuvimos que aspirar el humo de los fumadores empedernidos que llenaban la sala de nicotinos pulmonosos. Una vez ubicados, pronto nuestros organismos se percataron del excesivo calor que reinaba en la sala,una temperatura ambiente poco propicia para poder degustar los buenos productos del Candasu.
El único detalle positivo del lupin (camarero chapas del Candasu) fué el de ponernos el partit de Basket entre España y EEUU. Entre canasta y canasta nos llegó el entrante; unas patatas tres salsas. Las alioli y las picantes no las probé por lo que dejo que las valoren el resto de miembros de nuestro equipo. Las al cabrales me gustaron, no diría espectaculares pero sí les doy buena nota. El pan como suele ser habitual en los jaladores asturianos fué muy decepcionante.
Asfixiados ya por el calor nos llegaron los platos personalizados, con prisas ya que el lupin nos vigilaba de cerca. Jandrao optó por un entrecot sangrante, Sabrina y Anao escalopinaron y Chenao y servidor optaron por el cachopus máximus. Los platos eran muy abundantes, cosa que nos agrada. En todos nos sirvieron una buena ración de patatas y cosas verdes, dicen que se llama ensalada. También había queso, que incluso yo jalé.
Pronto Jandrao empezó a jadear y a sudar como un pollo, estaba gozando con el entrecot, una de las mejores carnazas que probó ultimamente, palabras textuales. Anao tenía hambruna, un apetito que no se saciaba con su buena jala, poco a poco se saciaba con el excesivo calor reinante.
Chenao luchaba por respirar con su cachopo gigante. Yo hacía lo propio. Sabrina no parecía entusismada con su plato, alegaba que quería pero no podía.
Poco a poco los cachopos desaparecían y las guatas asomaban. Las servilletas fueron usadas a modo de toalla ante la atenta mirada del lupin.
Anao pidió su clásico arroz con leche, esta vez requemado. Parece que le gustó y a Jandrao también ya que como no también lo probó. El licor de hierbas que solicitó al amigo Tchin Tchin era repugnante. Tras los cafés pusimos pies en polvorosa y nos piramos con exceso de equipaje.
La abundante y buena comida del Candasu es digna de 4 guatas, pero el calor y el brasas del "lupas" (observa como comes) baja la nota a 3.5 esta vez.
Luego tomamos una copichuela en la Naval (La Calzada) donde la rubia chancligud fué la unica nota agradable del citado lar. Mierda a mansalva en el suelo y una vecina de mesa gafudamente vomitiva. Menos mala que Anao y Jandrao nos amenizaron pinchando música cretácica.
Alicata tu guata Team


la falta total de aire acondicionado,hizo que disfrutaramos mas de la cena, aconsejamos ir con abanico
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