Sidrería Restaurante Cuba: 3 guatas
Ayer todo el equipo de Alicata tu guata salvo Manao visitó el Restaurante Sidrería Cuba, en la calle homónima, haciendo esquina cual si de una prostituta se tratase.
El infernal ambiente sidreril de la entrada se ve compensado por un comedor relativamente amplio, donde, la única pega que vimos fue que estuviese permitido fumar.
La negrez de los camareros da a entender que son cubanos de verdad, lo que explica el nombre del restaurante, al que también podrían haber llamado "A comer xico". Su amabilidad está fuera de toda duda. No se si porque conocían a Jandrao, o porque son amables de verdad, el caso es que se trata de unos coloniales afables y de buen trato.
Vamos a lo que importa, la jala en sí.
En honor a Iotec pedimos unos afogaos de entrante. Para mi gusto la salsa tenía un excesivo regusto a grasa industrial sin procesar, pero el resultado de la cocción de los moluscos cefalópodos no fue insatisfactorio, y el equipo de Alicata tu guata dio buena cuenta de ellos sin piedad. El otro entrante consistió en la socorrida tablaza de ibéricos, de la que me gustaría destacar de manera especial el queso, de buen sabor y en su punto perfecto de curación.
Los primeros platos fueron dignos de Pepón el de Verdicio, asturiano de pura cepa. El solomillo de Sabrina sólo puede catalogarse como "de proporciones bíblicas". Una montaña de patatas escondía estratégicamente la carne, que dormía apoyada en una almohada de lechuga y tomate soñándo con la salsa que la hiciese mejor.
Iotao se decantó por unos escalopines cabraludos, de todo lo que comimos, lo que menor tamaño tenía, no obstante, su deglución produciría un llenado de guata aceptable.
El resto del equipo trabajamos duramente el cachopo, bien fuese con setas, o con espárragos asesinos. No se extendía en exceso en el plato, ya que sus diversas capas de carnaza estaban dobladas sobre sí mismas, lo que producía una gran sensación de morder y llevase la de dios de carne a la boca. La salsa de setas, francamente buena, pese a no tratarse de bonguis.
La sangría de sidra que corrió por nuestras venas era excesivamente dulce, desde mi punto de vista.
Andrea, única valiente del equipo que se atrevió a tratar de tomar postre, pidió una tarta de chocolate rellena de arroz con leche, si si, como suena. Lo que a priori parecía una guarrada de experimento, digna de la imaginación de Manao (quien no recuerda sus magdalenas con queso azul), a la postre terminó siendo un buen postre, toma pareado sin haberlo deseado, y uno de los camareros de procedencia castrista nos trajo 4 cucharas, para ayudar a la insensata de Andrea a terminar su pieza de tarta. Yo, personalmente, opino que para tartas de ese tamaño es mejor que nos traigan un piolet y bombona de oxígeno.
Para rematar, y bajo consejo Jandresco, nos metimos entre petso y espalda un ron con cola, de marca "Diplomático". Mis reticencias a pedir un "diplomático con cola" por miedo a que me trajesen a un político con la pirula al aire se vieron disipadas por el buen hacer de los camareros pro chavistas, que en su tiempo libre ven "Aló presidente", y que se niegan a comer en el Mc Donalds porque dicen que son unos "yankees de mierda que huelen a asufre xico".
En resumen, pese a su extraña localización, pese a su pinta de chigre de mala muerte al entrar, se puede disfrutar de una muy buena comida abundante con el alegre toque cubano de sus simpaticotes camareros amigos de Jandrao".
El infernal ambiente sidreril de la entrada se ve compensado por un comedor relativamente amplio, donde, la única pega que vimos fue que estuviese permitido fumar.
La negrez de los camareros da a entender que son cubanos de verdad, lo que explica el nombre del restaurante, al que también podrían haber llamado "A comer xico". Su amabilidad está fuera de toda duda. No se si porque conocían a Jandrao, o porque son amables de verdad, el caso es que se trata de unos coloniales afables y de buen trato.
Vamos a lo que importa, la jala en sí.
En honor a Iotec pedimos unos afogaos de entrante. Para mi gusto la salsa tenía un excesivo regusto a grasa industrial sin procesar, pero el resultado de la cocción de los moluscos cefalópodos no fue insatisfactorio, y el equipo de Alicata tu guata dio buena cuenta de ellos sin piedad. El otro entrante consistió en la socorrida tablaza de ibéricos, de la que me gustaría destacar de manera especial el queso, de buen sabor y en su punto perfecto de curación.
Los primeros platos fueron dignos de Pepón el de Verdicio, asturiano de pura cepa. El solomillo de Sabrina sólo puede catalogarse como "de proporciones bíblicas". Una montaña de patatas escondía estratégicamente la carne, que dormía apoyada en una almohada de lechuga y tomate soñándo con la salsa que la hiciese mejor.
Iotao se decantó por unos escalopines cabraludos, de todo lo que comimos, lo que menor tamaño tenía, no obstante, su deglución produciría un llenado de guata aceptable.
El resto del equipo trabajamos duramente el cachopo, bien fuese con setas, o con espárragos asesinos. No se extendía en exceso en el plato, ya que sus diversas capas de carnaza estaban dobladas sobre sí mismas, lo que producía una gran sensación de morder y llevase la de dios de carne a la boca. La salsa de setas, francamente buena, pese a no tratarse de bonguis.
La sangría de sidra que corrió por nuestras venas era excesivamente dulce, desde mi punto de vista.
Andrea, única valiente del equipo que se atrevió a tratar de tomar postre, pidió una tarta de chocolate rellena de arroz con leche, si si, como suena. Lo que a priori parecía una guarrada de experimento, digna de la imaginación de Manao (quien no recuerda sus magdalenas con queso azul), a la postre terminó siendo un buen postre, toma pareado sin haberlo deseado, y uno de los camareros de procedencia castrista nos trajo 4 cucharas, para ayudar a la insensata de Andrea a terminar su pieza de tarta. Yo, personalmente, opino que para tartas de ese tamaño es mejor que nos traigan un piolet y bombona de oxígeno.
Para rematar, y bajo consejo Jandresco, nos metimos entre petso y espalda un ron con cola, de marca "Diplomático". Mis reticencias a pedir un "diplomático con cola" por miedo a que me trajesen a un político con la pirula al aire se vieron disipadas por el buen hacer de los camareros pro chavistas, que en su tiempo libre ven "Aló presidente", y que se niegan a comer en el Mc Donalds porque dicen que son unos "yankees de mierda que huelen a asufre xico".
En resumen, pese a su extraña localización, pese a su pinta de chigre de mala muerte al entrar, se puede disfrutar de una muy buena comida abundante con el alegre toque cubano de sus simpaticotes camareros amigos de Jandrao".


Se me olvidó comentar que el postre fue servido en un plato de extraña apariencia y forma, lo que provocó que Iotao tratara de jalarse parte del plato pensando que era nata o algo, sin éxito aparente.
ResponderEliminarYo también tomé postre!!! Fué un arroz con leche que estaba rico aunque demasiado liquido. Por todo lo demás no tengo ninguna queja de su comentario del restaruante.
ResponderEliminarBueno sí que yo los esparragos trigeros no los ví por ninguna parte jejeje.
yo también destacaría la rapidez del servicio, las escenas de sexo permanentes en el televisor del salón. El pan fué muy decepcionante
ResponderEliminarlos esparragos estaban camuflados estrategicamente entre los pliegues carnosos del cachopao.
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