El Vapor (Asipo) 3 guatas

Orondos y felices nos dirigimos Manao y un servidor a una jala de esas porque sí un viernes por la tarde bajo el sol.

Dado mi horario laboral, dispusimos de poco tiempo para la deglución, así como para el desplazamiento a un lugar quizá más apropiado, pero el caso es que al final nos dirigimos a la cocina industrial "El Vapor".

"El Vapor" es el típico bar de Polígono (Polígamo como diría un pardo de BTP, según me comenta Manao). Pero lejos de mostrar su típica patata frita hace tres días y precalentada pa ti, en este establecimiento llena-guatas la comida tiene una calidad aceptable.

Lo que la convierte en una comida de 3 guatas es el precio. Sobre todo si paga Manao, como fue el caso, entonces sí que sabe mejor. 17 euros por acabar opíparamente llenos, el cinturón al borde del suicidio, y la mierda creándose sin dilación en nuestros rectos.

Manao optó por una amarillenta paella ornamentada con mejillones y pescados varios. La cantidad fue más que aceptable y la calidad, teniendo en cuenta la presteza con que Manao la depositó en su esófago, era buena.

Yo me decanté por una ensaladilla rusa, que fue presentada en cuatro bolas como el Cervino de grandes, de las que tuve que dar cuenta haciendo un esfuerzo. Para ser el primer plato del menú, era ya grande de sobra.

Haciendo gala (Antonio) de la amistad que nos une, ambos nos decantamos por los típicos escalopines al cabrales. Gran cantidad, tanto de carne, como de salsa, como de patatas. La única pega si acaso era el excesivo rebozado de los mismos, pero fueron bienvenidos en lo más cavernoso de nuestro estómago nauseabundo.

Los profiteroles ofrecidos como postre, sin duda, de lo más destacado. Buena cantidad y sabor. Ignoro si eran congelados, pero estaban buenos, muy buenos. Recomiendo personalmente este postre a cualquier osado poligonero que quiera comer en El Vapor.

La gran ventaja, amén de la amabilidad de la escuálida camarera, es que si no te gusta el menú puedes pedirles lo que quieras. Te lo preparan y te lo cobran como si fuese medio menú. Es como si nuestras madres nos cobrasen 8.5€ por hacernos nuestra comida favorita.

En resumen, un sitio donde no mata ir a comer. Tampoco da razones para ir a comer a posta, pero si se dispone de poco tiempo y se está por la zona, es una solución más que fiable.

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