Sidrería La Xuanina, Gijón (4 guatas)
Sitio recomendado por José Antonio Santiago Tomás y Anastasia.........por Nastia vamos.
Sidrería localizada en la concurrida calle de Pablo Iglesias, el local por fuera no se presume tan amplio como resulta ser, sin llegar a ser el Taj Majal.
Pedimos unos entrantes y el plato estrella del local: La madreñona. Como buena sidrería hace uso de los aspectos más asturianos de la vida común, como puede ser la dicha madreña, calzado de madera típico de Asturias y que los holandeses tuvieron a ver copiar una vez que Rembrandt vino a comer a Gijón y comió en la Xuanina.
La Madreñona en sí es, como su propio nombre indica, una madreña de proporciones grotescas, con todo lo que se le pueda meter dentro: Chuletas, tortos, ternera, morcilla, calamares, chipirones, patatones, más patatones y todo arrejuntado dentro. El contravalor monetario? 45€. La capacidad de llenada de estómago: 4-5 o 6 personas si son un poco homochechuales o si hay chatis en el grupo comedor.
De entrantes recuerdo los pimientos del Padrón, que aquí no se ajustaban al dicho y picaban todos la de su puta madre. Tanto que Emilia (8 años) terminó llorando cuando comió uno.
En general la madreña se coloca en el centro y cada uno se va sirviendo a tenedorazos. Abundante, bueno, y extremadamente barato.
El servicio fenomenal, la sidra, como siempre, espectacular, y una amplia recomendación de un servidor a los avezados lectores del blog a que visiten dicho establecimiento.
Yo personalmente volví a las dos semanas con 5 comensales y he de decir orgulloso que me pillé una pedazo de congestión de la ostia de lo que comí, toda la noche con la cabeza en el inodoro, como un paisano.
Así es la Madreñona. Tumba paisanos.
Sidrería localizada en la concurrida calle de Pablo Iglesias, el local por fuera no se presume tan amplio como resulta ser, sin llegar a ser el Taj Majal.
Pedimos unos entrantes y el plato estrella del local: La madreñona. Como buena sidrería hace uso de los aspectos más asturianos de la vida común, como puede ser la dicha madreña, calzado de madera típico de Asturias y que los holandeses tuvieron a ver copiar una vez que Rembrandt vino a comer a Gijón y comió en la Xuanina.
La Madreñona en sí es, como su propio nombre indica, una madreña de proporciones grotescas, con todo lo que se le pueda meter dentro: Chuletas, tortos, ternera, morcilla, calamares, chipirones, patatones, más patatones y todo arrejuntado dentro. El contravalor monetario? 45€. La capacidad de llenada de estómago: 4-5 o 6 personas si son un poco homochechuales o si hay chatis en el grupo comedor.
De entrantes recuerdo los pimientos del Padrón, que aquí no se ajustaban al dicho y picaban todos la de su puta madre. Tanto que Emilia (8 años) terminó llorando cuando comió uno.
En general la madreña se coloca en el centro y cada uno se va sirviendo a tenedorazos. Abundante, bueno, y extremadamente barato.
El servicio fenomenal, la sidra, como siempre, espectacular, y una amplia recomendación de un servidor a los avezados lectores del blog a que visiten dicho establecimiento.
Yo personalmente volví a las dos semanas con 5 comensales y he de decir orgulloso que me pillé una pedazo de congestión de la ostia de lo que comí, toda la noche con la cabeza en el inodoro, como un paisano.
Así es la Madreñona. Tumba paisanos.


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