Sidrería Galastur (4 guatas)
Como alternativa a una ruta por sabe dios qué montaña de Asturias, cuya pendiente no quiero ni imaginarme, y ante la posibilidad totalmente real de ser atacados por xanas, cuélebres, el ñuberu, Los Berrones y Andecha Astur, decidimos ir mejor a comer algo, pa reponer fuerzas de cara a futuras rutas.
En un principio íbamos a dirigir nuestros cuerpos serranos a la Parilla El Asador, pero en un giro inesperado de acontecimientos propuesto por JAST (José Antonio Santiago Tomás), pasamos de largo y pusimos rumbo a la sidrería Galastur.
Sita en una puta esquina en una calle en la que en mi vida puse el pie antes, daba ya buena espina el hecho de que hubiese la de dios de gente. Como casi siempre, la gente decide ir donde voy yo pa fastidiar, pero en este caso todavía llegamos a tiempo de encontrar una mesa.
La idea general de la incursión era comer el caracol marino sin concha, también conocido como pulpo. Un menú con dos entrantes mas el susodicho .....molusco?, 46€, lo que nos pareció lo suficientemente bien como para aceptar tamaña propuesta.
Pedimos una ración de cabracho como entrante y mientras Jose y yo discutíamos si Cthulu le mete a Galactus, Nastia aprovechó para pedir una ensalada. Quede claro que de habernos percatado cualquiera de los machos nos hubiésemos negado en redondo, por ser la ensalada como todo el mundo sabe un plato claramente homosexual.
Evitó la homosexualidad de la ensalada la capa de cecina y queso que le pusieron por encima. El cabracho, correcto, sin ningún aspaviento.
El pulpo, majestuoso. Sin duda era el pulpo Rey. Pariente del que se cepilló al submarino de 100.000 leguas de viaje submarino (para los de la ESO: es un libro de Julio Verne, que es un señor muy antiguo que escribía. Ah, y un libro es un conjunto de hojas escritas, numeradas y encuadernadas).
De postre nos jalamos una tarta de la abuela, que no es tan absolutamente cojonuda como la del Asador y una tarta de almendra que estaba como el cabracho: normal.
Nos honraron con su compañía Rubén alias Rubo y JST (Julio Santiago Tomás), cuyo nombre queda menos molón que el de Jose (JAST).
Luego nos fuimos de sidras.
En general el Galastur mola. Te tratan de puta madre. Para aquellos negados recordando nombres los camareros llevan el suyo escrito en la espalda, para que les puedas vocear cuando quieras un culín (little ass). El pulpo, sublime. Recomendable 100%.



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