Sidrería La Tropical (4,5 guatas)
Instados por Raúl Romero Molina, cazador de cachopos en prácticas, nos dirigimos a la Sidrería Tropical, y no la que está cerca de la playa, si no una que está cerca de Schulz.
Previa ingesta de sidra (1,5 botellas), pasamos alegremente al comedor. Los eruditos dueños del local nos recomendaron optar por 3 cachopos más unos entrantes.
Lo de los entrantes pensé que nos iban a preguntar, pero resulta que tienen ya preparados bandejas con un poco de todo que cumplen perfectamente su función de entretener a los comensales mientras los cocineros tratan de preparar el cachopo.
Para beber tomamos una sangría de sidra insultantemente buena. El resto de sidrerías han denunciado a La Tropical por competencia desleal en este aspecto.
Y entonces es cuando se hizo la luz. Cuando la perfección fue rebozada con esmero, rellenado de queso y jamón, y acompañado pimientilmente. Adjunto foto.
Pese a las dudas lógicas generadas por la matemática pura (menos de un cachopo por comensal, lo que algunos considerarían como blasfemia) resultó ser perfecto en cuanto a cantidad. Quiero decir con esto que todos los participantes en tamaña pitanza terminamos satisfechos, si bien Iotec alegó estar a un "mísero 94%".
El cachopo en sí estaba tremendamente bueno. Jugoso, sabroso y sin el típico exceso de rebozado, es altamente recomendable.
Pedimos tres trozos de tarta para compartir como postre. Estaban bastante aceptables.
En resumidas cuentas, esta sidrería perdida de la mano de Dios debiera ser visitada al menos una vez por aquellos cachopo adictos que quieran echarse al buche uno de los mejores cachopos que ha dado Gijón hasta el momento.
Previa ingesta de sidra (1,5 botellas), pasamos alegremente al comedor. Los eruditos dueños del local nos recomendaron optar por 3 cachopos más unos entrantes.
Lo de los entrantes pensé que nos iban a preguntar, pero resulta que tienen ya preparados bandejas con un poco de todo que cumplen perfectamente su función de entretener a los comensales mientras los cocineros tratan de preparar el cachopo.
Para beber tomamos una sangría de sidra insultantemente buena. El resto de sidrerías han denunciado a La Tropical por competencia desleal en este aspecto.
Y entonces es cuando se hizo la luz. Cuando la perfección fue rebozada con esmero, rellenado de queso y jamón, y acompañado pimientilmente. Adjunto foto.
Pese a las dudas lógicas generadas por la matemática pura (menos de un cachopo por comensal, lo que algunos considerarían como blasfemia) resultó ser perfecto en cuanto a cantidad. Quiero decir con esto que todos los participantes en tamaña pitanza terminamos satisfechos, si bien Iotec alegó estar a un "mísero 94%".
El cachopo en sí estaba tremendamente bueno. Jugoso, sabroso y sin el típico exceso de rebozado, es altamente recomendable.
Pedimos tres trozos de tarta para compartir como postre. Estaban bastante aceptables.
En resumidas cuentas, esta sidrería perdida de la mano de Dios debiera ser visitada al menos una vez por aquellos cachopo adictos que quieran echarse al buche uno de los mejores cachopos que ha dado Gijón hasta el momento.



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