Bar El Chigrín de Tinín (aunque ye de Josín), 4 guatas
Bar propiedad del Emporio Red Kalinka, cuyos miembros reparten su tiempo como sigue:
40% en casa
40% en la oficina
20% en el Chigrín
Sidra buena, pinchos abundantes (aunque quizá esto se deba a que siempre vamos con los dueños), actitud amistosa camareril y otras muchas pequeñas cosas hacen de este chigre un lugar recomendable para hacer uso del hashtag #fameno!
Durante estas dos semanas, dimos con nuestros huesos en dicho establecimiento unas 5 veces. Una de ellas, y gracias al Super Mega Campeón del Comuniame José Antonio Santiago Tomás, nos metimos entre esófago y tracto evacuador una paella de pulpo que estaba para chuparse los dedos.
Unos platacos de mejillones vinagreta y marinera (para mí está claro que un mejillón vinagreta le mete a un mejillón marinera pero fijo) entretuvieron a nuestras rugientes panzas hasta la llegada de dos potas de paella, con su pulpete, marisquín, gambón y bigote arrocet.
Muy bueno. La sidra regó tamaña pitanza y un chupito de hierbas ayudó a su digestión.
De postre no me acuerdo lo que tomamos, porque la sidra corría libre por mis venas.
En definitiva, lugar recomendable donde los haya, y recordad, avezados lectores:
#fameno!
40% en casa
40% en la oficina
20% en el Chigrín
Sidra buena, pinchos abundantes (aunque quizá esto se deba a que siempre vamos con los dueños), actitud amistosa camareril y otras muchas pequeñas cosas hacen de este chigre un lugar recomendable para hacer uso del hashtag #fameno!
Durante estas dos semanas, dimos con nuestros huesos en dicho establecimiento unas 5 veces. Una de ellas, y gracias al Super Mega Campeón del Comuniame José Antonio Santiago Tomás, nos metimos entre esófago y tracto evacuador una paella de pulpo que estaba para chuparse los dedos.
Unos platacos de mejillones vinagreta y marinera (para mí está claro que un mejillón vinagreta le mete a un mejillón marinera pero fijo) entretuvieron a nuestras rugientes panzas hasta la llegada de dos potas de paella, con su pulpete, marisquín, gambón y bigote arrocet.
Muy bueno. La sidra regó tamaña pitanza y un chupito de hierbas ayudó a su digestión.
De postre no me acuerdo lo que tomamos, porque la sidra corría libre por mis venas.
En definitiva, lugar recomendable donde los haya, y recordad, avezados lectores:
#fameno!


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