Pass by comedy and food El Guarapu (Lugones), 2,5 guatas


La apertura de fronteras entre Siero y el resto de Asturias, fruto de arduas negociaciones entre Barbón, yo, Koffi Annan, Ba Ki Moon y Morgan Freeman, permitió que se uniesen al jolgorio los Santiago Tomases Chulkovos y los García Simón Méndez / Menéndez (Sabrina no está segura) de Avilés, la villa del Adelantado (mucho mejor que llamarla la villa del retrasado, donde va a parar).

Nos dirigimos al pass by comedy local del Guarapu, lugar donde el fucking cheriff es un passing by comediante que hace su espectáculo de 13h a 16h, en el que casualmente se incluye comida. Es como el tren de la bruja, que no sabes por donde te va a venir ni cuando, pero en lugar de escobazos, te caen chistes y comentarios jocosos, que ya de por sí, aumentan el valor del Guarapu en el índice Down Jones.

Menú del día de 15 machacantes con tres opciones de primero, tres opciones de segundo, unos 6-7 postres y dos opciones de clima, donde pasamos de un calor que te torras en la sesión vermouth a clima de miércoles por la mañana en Irlanda, con llovizna constante. 

Afortunadamente y pese a tener que estar en terraza, la presencia de un toldo mitigó el problema climático (puto cambio climático).

De primeros cayeron tortos con no se qué historia de bacalao, pimientos rellenos marisquilmente y unas fabes con cadaveres de crustáceos que se tomó JAST.

Por lo menos los pimientos puedo dar fé que estaban buenos, con una salsina que invitaba a mojar pan y a lamer el plato cuando no te miraban ni las autoridades sanitarias ni Sabrina. Me hicieron constar que las fabes estaban durillas, y de los tortos no escuché queja, pero tampoco exclamaciones de ensalzamiento.

Los segundos fueron unas parrilladas de carne y unas carrilleras. De la cantidad de comida no me puedo quejar. En cuanto a la parrillada, el pollo en concreto había pasado más sed que alguien que se acaba de comer un bocata de polvorones y que no tiene a mano un grifo. Ese pollo había recorrido el desierto del Gobi él sólo sin cantimplora ni nada. Había lamido palmo a palmo la playa de San Lorenzo. 

Es más, estoy escribiendo esto y me está dando sed. Vengo ahora que voy a beber.

Ahhhh ta fresquita el agua.

Pasamos a los postres, donde tengo que decir que el flan al menos estaba ricachón y creo que la tarta de queso le hace un in your face a la tarta de queso de la Quinta (ver reseña de la Quinta más abajo en el blog). La nota discordante fué el arroz con leche que Jose (no JAST, el otro) pidió. Ese arroz a la leche y al sabor los vió pasar, nada más. Debieron de hacer el arroz en la misma olla que las fabes de JAST. 

Los cafés eran cafés....quiero decir, hasta qué punto puede un restaurante ganar o perder guatas por los cafés.

Por todo, se queda con 2,5 guatas, aunque por el espectáculo humorístico creo que merece darle al menos una oportunidad.

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