El Padrino (Gijón), 4,99 guatas
Es bien sabido que la perfección no existe, si no, mira Oviedo.
Pero hay veces que la mezcla entre la calidad, la actitud, la idea novedosa, la buenez en general y otros aspectos positivos de la vida confluyen y se hacen restaurante.
El Padrino no destaca por su fachada. Ni por su localización (poco más y no lo encontramos, y eso que ya estuvimos allí con anterioridad).
Años ha se juzgaba el nivel de un restaurante, sobre todo de carretera, por el número de camiones aparcados a la puerta. Si hay camiones, se come bien.
Hoy día, el indicador puede ser el número de servicios de comida a domicilio que están en la puerta del restaurante antes de que abra. Ante la puerta del Padrino se encontraban varios trabajadores de Glovo, Just Eat, Shutupandtakemymoney y otras empresas de entrega a domicilio. Se les veía calentar, hacer estiramientos, repasar mentalmente la estrategia y rezar a última hora, que todo vale, antes de embarcarse en una jornada laboral que se las prometía dura.
El Padrino sienta en la actualidad unas 6 mesas, sin duda por razones del COVID y las restricciones. La amabilidad del personal es casi tan exquisita como la comida. Sonrisas, recomendaciones, trato excelente desde un principio que hacen que uno se sienta realmente a gusto.
La pecularidad de este restaurante está en el novedoso concepto que ofrece: Comida sobre masa. Mientras en otros restaurantes se quedan con el anticuado concepto de comida sobre mesa, en el Padrino la carta tiene que ver con que toda la comida se sirve sobre algún tipo de masa.
Es decir, el core, el núcleo duro de la carta, son las pizzas, aunque han aumentado su oferta de hamburguesas. Las ensaladas vienen en una masa comestible que hace las veces de cuenco, pero lo que de verdad diferencia a este restaurante son los hojaldres.
Cuatro tipo de "tostas" sobre hojaldre, a cada cual más apetitosa. Ayer nos decantamos por la de guacamole y la de cochinito celta pibil.
Lagrimones caen por mis mejillas al recordar esos sabores, esas texturas, esa sensación de estar comiendo algo especial.
Creo recordar que los hojaldres son de confitería, hechos específicamente para este restaurante, concepto novedoso, idea cojonuda y resultado inmejorable. Se debe pedir hojaldre siempre que se vaya este restaurante. El no hacerlo es motivo de prisión permanente revisable, silla eléctrica, inyección letal en el corredor de la muerte o la visualización completa de un partido cualquiera del Oviedo.
De main course aceptamos la sugerencia de la amable camarera y pedimos la pizza especial del día, de cecina de wagyu. Cosa fina oiga. Se prepara primero la masa y la cecina sólo se añade al final para no estropearla con la cocción.
Escribo estas líneas y salivo oigan.
Hasta el agua sabe rica en ese restaurante. Totalmente recomendable.
Además quiero volver a recalcar la amabilidad del personal, el detalle con el que te explican las novedades y la organización en general. Creo que no tardamos más de 30 minutos en cenar una ensalada, las tostas y la pizza, todo llegando según terminábamos el anterior plato.
Referencia de Gijón, el que pudiendo, no vaya a este restaurante al menos una vez, no merece vivir.


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