Sidrería De Diego (Lugones), 3 guatas
Como hosts y habitantes de Lugones, es nuestra obligación el saber de los mejores antros para llenar los espacios estomacales de nuestros colegoides.
Tras el fiasco del último intento, nuestra responsabilidad era el probar nuevos lugares de pitanza para, en caso de que alguno de nuestros familiares / amigos / conocidos detenga sus pasos por esta villa perdida de la mano de Dios,saber así dónde está el segundo mejor lugar para llenar la panza. El primero siempre será donde cocine Sabrina (Canadiensis apetitosus).
Esta vez dirigimos nuestros pasos (unos 674 desde el portal de casa hasta la sidrería en cuestión), acompañados por la totalidad del equipo ruso / hispano formado por Anastasia Chulkova (Sovieticus totalis), Jose Antonio Santiago Tomás (Gijonensis sabelotodus) y con mención especial de sus dos legados a la posteridad hijoformes, cuyos nombres no daremos porque no tienen la edad para consentir (o no) el aparecer en este blog, y a los que consultaré un poco más adelante de sus vidas, para ver si dan su consentimiento o no, aquí no se fuerza a nadie.
Menú del día pizarrilmente anunciado y cubiertos por un toldo ante la incertidumbre meteorológica del municipio de Siero, dimos cuenta de algo que dice ser llamado berenjena frita de entrante. Parte negativa, la verdura, parte positiva, el freír tamaño despropósito de la naturaleza para intentar dar algo de sabor.
La pitanza en sí consistió en un 75% de rissotto con gambón y un 25% de spaguettis con salsa rosa y gambas
Un pelín más de sal en general hubiese otorgado media guata más. Los mini rusos no terminaron los spaguettis y sus caras angustiadas cuando su madre intentaba darles de comer me hacen pensar que quizá no estuviesen muy buenos. El mini ruso más reciente, que por motivos de protección de datos llamaré Dimitri, alegó incluso que picaban, de la que oteaba alegremente videos sobre CARS, una peli de coches con final traumático al parecer.
De segundos las estadísticas estuvieron a favor del secreto ibérico (75%) vs una orden de gulas al ajillo con huevo (25%).
Todo parecía estar rico, pero la verdad es que el tamaño de las porciones hace difícil terminar con todo, hecho que la camarera nos recordaba cada dos por tres a la voz de "no coméis na, no valís pa na, la generación más preparada de la historia mis cojones" y comentarios similares.
En un alarde de capacidad de decisión dijimos que postre no. Cuando Sabrina dijo eso yo ya tenía marcado el 112 para llamar a los servicios sanitarios, bomberos, policía local, CIA, KGB, NBA, NFL y demás organismos internacionales. La bolsa caía ya sin remisión, se empezaba a especular con el precio del oro y había cierta incertidumbre con el precio del barril de Brent, pero al final Sabrina, y todo el equipo, reculó y sí se pidió postre, con lo que el mundo volvió a la más absoluta normalidad.
Dimos cuenta de todo como buenamente pudimos mientras la camarera mascullaba entre dientes "nenazas" y nos dirigimos al parque, para que los minirusos pudieran dar rienda suelta a sus actividades infantiles. Todo transcurría de forma lúdica y normal, hasta que Jose Antonio Santiago Tomás, en un alarde de paternidad del más alto nivel, se puso a balancear una bolsa que contenía un túper sin percatarse de que Dimitri se acercaba de manera sigilosa y con actitud abrazil, solmenándole al pequeño soviético un tuperazo en toda la face que provocó el llanto del infante.
Tras calmar los ánimos dimos por finalizada la jornada, otorgándole a la sidrería unas 3 guatas bien merecidas, y a la que sin duda volveremos, procurando no darle nada a Jose que pueda ser utilizado como arma en un intento de infanticidio.


Comentarios
Publicar un comentario