Peggy Sue (Mierdedo)


Ya de por sí la localización del local llena tripas este puede echar para atrás a los más osados (Frank de la Jungla e Indiana Jones no se han atrevido a comer aquí todavía).

No es para menos. Rodeado de putrefacción, el local del Peggy Sue de los cojones no es precisamente grande. Apenas 10-12 mesas rodeadas de decoración americana de los años 50.

Servidor optó por la típica burgueresa de proporciones grotescas (de grotesca tenía poco más bien), mientras Sabrina atacaba con furia un emparedado de aviáceo (potso). Pa empezar es caro pa lo que es. Si quieres ingredientes extras o patatas o aros de cebolla toca pagar aparte, por lo que cada plato ronda los 10 sextercios, cuando por 8 boniatos en Tele Burguer te traen una hamburguesa doble, pataoides y refresco a la puta puerta de tu casa y no tienes que ir a Mierdedo a nada.

La camarera, matamalugueña para más señas, pampuda, argentina vamos, nos avisó con muy buen talante de que los platos de acompañamientos eran grandes y que a lo mejor si pedíamos dos (como fue el caso), no podríamos con todo. Ilusa de los cojones, Si eso ye grande, la hamburguesa de Galicia es un planeta. Pudimos ampliamente con unas Cheese fries que no se parecen en nada a las de Fosters y con unos aros de cebolla home made sobre los que apetecía escupir.

La hamnburguesa taba buena, pero yo puedo comerme 3 de esas sin pestañear. En defensa del antro de moribundez diré que el batido que nos pedimos de postre estaba collonuti (de hecho fue lo único que mereció la pena) y que parece ser que una tarta que se pidió Sabrina pa llevar (movil caaaaake) estaba también good.

Yo no pienso volver, ni jarto vino. Tampoco ye pa tanto y ayer mismo ya me surgía la pregunta de cuánto tiempo durará abierto.

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